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Por
segundo año consecutivo, las salas del Museo de Arte
Contemporáneo Latinoamericano (MACLA) de la ciudad de
La Plata, albergan una muestra selectiva del patrimonio del
Museo Argentino de Artistas Plásticas (MAAP), como una
corroboración de la actividad signada por ambas instituciones.
Es de recalcar la generosa disposición demostrada por
el director del MACLA, César López Osornio y su
elenco de colaboradores, que así contribuye a difundir
y apoyar el proyecto MAAP concebido por su autora, la ensayista
y artísta plástica argentina Silvia Ocampo.
En la presente muestra se reúne a un calificado grupo
de dibujantes y grabadoras, que ya tienen asignado un importante
rol en nuestro panorama de las artes visuales contemporáneas,
en dos disciplinas de oficio riguroso y fundamental trascendencia
en el campo artístico: el dibujo y el grabado.
Es imposible en esta breve introducción referirse al
trabajo individual de cada artista, pero la sola enunciación
de la lista que integra el núcleo de expositoras, basta
como índice cualitativo del nivel representado: Ana Tarsia,
Alicia Scavino, Diana Dowek, Cristina Santander, Silvia Ocampo,
Silvina Benguria, Nora Patrich, Celia Adler, Catalina Chervin
entre las dibujantes y Gabriela Aberastury, Alicia Díaz
Rinaldi, Alda María Armagni, Graciela Zar, Mabel Rubli,
María D'Avola, Zulema Petruchansky , Susana Romero, entre
las grabadoras.
No voy a insistir en las numerosas figuras femeninas que desde
hace décadas iluminan el sólido firmamento de
la plástica argentina. Todos conocen o supieron de Lola
Mora, Alicia Peñalba, Aída Carballo o Raquel Forner,
por citar algunas; y sí voy a recordar como la sociedad
entera, local e internacional, ha ido abriendo espacios e incorporando
al campo creativo del desarrollo humano, el intenso espectro
cultural aportado por la mujer, tantas veces ignorado o rechazado.
Como lo señalé una vez hace ya muchos años,
no se trata de diferenciar un arte protagonizado por hombres
de otro realizado por mujeres, ya que el arte es uno solo.
Pero lo que quiero señalar con énfasis es que
todas las artistas aquí incluídas (y muchas más),
hacen ostentación de características que, como
crítico a lo largo de los años he podido comprobar
fehacientemente, consolidan y articulan un lenguaje plástico
de diversas como enriquecedoras alternativas y resultados estéticos.
Es entonces, en esta lúcida conjunción de dos
entidades museísticas que se han comprometido a apostar
por nuestra cultura, donde tiene lugar esta homogenea y cabal
representación conformada por un calificado mosaico de
corrientes y enfoques estilísticos, que muestran el grado
de madurez de estas dibujantes y grabadoras, como un digno mojón
señalizador de las virtudes que el arte argentino puede
materializar, a pesar de las difíciles y oscuras brumas
por las que actualmente atraviesa nuestro país.
Raúl
Vera Ocampo
Crítico de Arte
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